Some people see things that others cannot. Tales of Mystery and Imagination. “The oldest and strongest emotion of mankind is fear, and the oldest and strongest kind of fear is fear of the unknown” (H.P. Lovecraft).

Salomé Guadalupe Ingelmo: El éxodo de la abeja / Bee exodus

Salomé Guadalupe Ingelmo, escritora madrileña, escritora española, escritores por la denuncia social, escritora española, escritora de terror, concurso literario internacional ángel ganivet, microficción de terror, literatura de terror, miNatura
Salomé Guadalupe Ingelmo by Alejandro Cabeza

Ha vuelto a soñar. Como si la fotografía que esconde en su almohada le susurrase al oído. Se despierta turbada. Descubrió ese nuevo mundo la noche que se olvidó de tomar su inhibidor. Ahora tira la pastilla que le ofrecen. Ni siquiera su compañera de habitación lo sabe. Fueron inseminadas el mismo día y sus cesáreas están programadas para la misma hora; se han hecho amigas. Pero estaría obligada a delatarla.
−¿Te gustaría salir de aquí? −Escruta su rostro. Quizá comparta sus inquietudes.
−Queda poco. Pronto extraerán los fetos y dejaremos de ir de la cama a la sala de mantenimiento físico. Suerte que ahora el cupo es de una unidad por mujer.
−Me refería a... ¿No te preguntas cómo sería vivir todos juntos, en familias?
−El Único Padre es nuestra familia. Ese organismo decadente y cancerígeno casi provocó la extinción de la especie. En el Museo del Ayer hay periódicos antiguos: esposas asesinadas, hijos maltratados… Él nos protege de las pasiones y la frustración.
Asiente circunspecta. No debería conservar como una reliquia familiar la foto que encontró de niña en el desván del hogar-escuela. Ella, igual que el resto, fue criada por las instituciones. Así ha de ser, procura convencerse. Pero esa explicación ya no le satisface. Duda. La pareja del retrato sonríe. También lo hace el bebé... Dónde verdugos y víctimas. Nadie adivinaría los trastornos que, aseguran, ocultaron esos rostros.
Tras el turno, entra en el ascensor con sus compañeros. Cada uno consume en su cuarto la insípida ración liofilizada. En la televisión, el ministro de Bienestar Social inaugura otra fábrica-colmena. Adormecido por el desinfectante de las sábanas, imagina un mundo fuera del panal, de la angosta celdilla en que vivirá mientras pueda trabajar.


Al apagarse la luz, ambos contemplan sus respectivas ventanas. Imaginan la otra ciudad y se preguntan si allí alguien aún mirará al cielo. Esa noche, un hombre y una mujer que jamás se han visto comparten, en la distancia, un mismo sueño. Y por la mañana sus nichos amanecen vacíos.





She has been dreaming again. As if the photograph she hides in her pillow whispered in her ear. She wakes up confused. She discovered this new world the night she forgot to take the inhibitor. Now she throws the pill they offer her. Not even her roommate knows. They were inseminated on the same day and the caesarean sections of the two women are scheduled for the same time. So they have become friends. But her companion would have to inform on her.
−Would you like to get out of here? −She examines her roommate’s face. She might share her same concerns.
−It is almost time for us to go. Soon they remove the babies and we can stop living between bed and fitness room. Fortunately now the quota is one unit per woman.
−I meant ... Do you ever wonder how would it be to live together in families?
−The Only Father is our family. That decadent and carcinogenic organism almost caused the extinction of the entire species. In the Museum of Yesterday there are old newspapers: wives murdered, abused children ... He protects us from passions and frustration.
She nods circumspectly. She should not keep that picture she found in the attic of her home-school during childhood like a family heirloom. She, as everybody else, was raised by the institutions. It must be so, she tries to convince herself. But that explanation no longer satisfies her. She doubts. The couple in the picture is smiling. So does the baby… Where are tormentors and victims? No one would guess the disorders—they assure—their faces hid.
After the working shift, he enters the elevator with other co-workers. Each one eats in his own room the insipid feed ration lyophilized. On television, Social Welfare Minister inaugurates another factory-hive. Lulled by the disinfectant of the sheets, he imagines a world outside the hive, outside the narrow cell where he will live as long as he is fit for work.
When the light goes out, they both stare at their windows. They imagine the other city and they wonder if anybody there still looks at the sky. That night, a man and a woman who have never seen each other share, over distance, the same dream. And the next morning their niches are empty.

2 comments:

Alejandro Cabeza said...

Excelente relato de Salomé Guadalupe el que ha puesto en su web. Se lo indicaré a la autora. En general, estupenda antología de relatos la que aquí se recoge. También agradecerle que me citase con mi obra.

Saludos cordiales

. said...

Qué menos que citar correctamente, también, a los autores de los cuadros de los que a veces echamos mano. Fraternales saludos.

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