Tales of Mystery and Imagination

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Salomé Guadalupe Ingelmo: Ad Delendum Universam Carnem

Salomé Guadalupe Ingelmo, escritora de misterio, escritora de terror, microficción de terror, literatura de terror, miNatura, Saco de Huesos Ediciones, Santiago Eximeno


Quien perdona todo ha debido perdonarse todo
Antonio Porchia

“Esta noche el resfriado habrá pasado” −evita el beso de despedida−. Pero la mancha negra de su antebrazo asegura lo contrario. Apenas sale por la puerta, ella marca el número que aparece en pantalla desde que comenzó la terrible epidemia. “A alguien se le ha ido de las manos”, murmura. Como casi todos, sospecha que esa pandemia mundial ha sido provocada por un virus de laboratorio, un arma química.

Alertado por el ruido, al no recibir respuesta, decide entrar. El cliente está en el suelo, muerto pero sonriente. No me extraña, se dice: sobre la mesa, dinero, diamantes, lingotes de oro… Y una urna cerámica con forma de trono, antiquísima e irresistible. A un lado, Eva ofreciendo la manzana; al otro, Pandora. En las caras restantes, querubines.
Sólo quiere curiosear un poco, echar un breve vistazo al contenido. La tapa encaja perfectamente... Para su sorpresa, en el interior no hay nada. El morador ha huido precipitadamente; demasiado tiempo encerrado. Eso le ha vuelto aún más irascible y virulento: quiere venganza. El Ángel de la Muerte recuerda su primera misión, aquella en Egipto… La vieja anécdota parecerá una broma comparado con lo que se avecina.


Dentro del ascensor suspendido en el aire −imposible determinar si sube o baja−, dos hombres maduros y elegantes parecen medir sus fuerzas. Ambos llevan una eternidad en el negocio; probablemente ya no podrían vivir el uno sin el otro.
−Si de verdad confías en su buen juicio, demuéstralo. Te propongo una apuesta.
−Pero hice un trato. Le prometí a Noé....
−Aún te aferras a tus antiguas creencias… El mundo ha cambiado −sonríe, consciente de que finalmente ha llegado su era.

“Elige al que quieras, al más recto”, dijo… Hice cuanto pude para protegerlos. Coloqué la urna en uno de esos bancos suizos tan discretos… Mientras la cabina asciende evita mirar hacia abajo; le aterra el remordimiento. Pero ya no se muestra inflexible como en los primeros tiempos. Los siglos le ha enseñado a ser indulgente con los errores: al poco, en su imaginación, comienza a darles forma de nuevo…






He who forgives everything must have forgiven himself everything
Antonio Porchia


“The cold will be over tonight” −she avoids the farewell kiss−. But the black spot on his forearm says otherwise. As soon as he walks out the door, she dials the number on screen since the terrible epidemic began. “The situation has gotten out of hand”, she murmurs. Like almost everyone she suspects that this global pandemic has been caused by a virus created in a laboratory, a chemical weapon.

Alerted by the noise, as nobody replies him, he decides to enter. The customer is on the floor, dead but smiling. It is not surprising, he says to himself: on the table, money, diamonds, gold bars ... And a throne-shaped clay box, antique and irresistible. On one side is represented Eve offering an apple. On the other emerges Pandora. Cherubs have been carved on the remaining sides.
He just wants to browse a bit, to take a brief look at the box contents. The lid fits tightly... To his surprise, inside there is nothing. The dweller has fled precipitately; too long locked inside. That has made him even angrier and more virulent: he wants revenge. The Angel of Death recalls his first mission, that one in Egypt ... The old anecdote will seems a joke compared to what is approaching.

It seems that, inside the elevator hanging in the air −impossible to decide whether it is going up or down−, two mature and elegant men are pitting one's strength against the other. Both have been an eternity in the business; they probably could not live without each other.
−If you really trust in their good sense, prove it. I propose a gambling.
−But I made a deal. I promised Noah ....
−You still cling to your old beliefs ... The world has changed −he smiles, knowing that his time has finally come.

Choose who you want, the most righteous among them, he said… I did my best to protect them. I placed the box in one of those Swiss banks so discreet ... While the lift car rises he avoids looking down; remorse terrifies him. Nevertheless he is no longer inflexible as he was in the early days. The centuries have taught him to be lenient with errors: soon, in his imagination, he begins to shape them again ...

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